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De nuevo: beneficios de la licitación 21
Por:
Ernesto Piedras |
14 Sep 2011
En
ningún lugar del mundo se pone en duda el beneficio derivado de poner a
trabajar el recurso escaso y esencial en la provisión de servicios de
telecomunicaciones que representa el espectro radioeléctrico mediante
licitaciones.
Tampoco
en México se cuestiona su conveniencia para el desarrollo del sector de las
telcos móviles y la competencia, si bien en la licitación 21 del año pasado
abundaron las voces que, con fines nada positivos, se opusieron y se oponen,
aun actualmente, a su concreción.
Entre
los efectos positivos que se derivan de esta acción regulatoria está su impacto
recaudatorio. Así, a modo de resumen, es posible observar dos efectos: por una
parte el monto pagado en las licitaciones por la asignación del espectro y por
el otro, los pagos anuales durante los 20 años que dure la concesión.
Ahora
bien, por el lado del consumidor se ha estimado un aumento al bienestar social
equivalente a 260,000 millones de pesos a lo largo de los 20 años que dura la
concesión. Estos beneficios se hacen tangibles a través de la disminución en
los precios (por la vía del fortalecimiento de la competencia efectiva) y del
aumento en la calidad, importante aumento en la cobertura ya que los operadores
tendrán la posibilidad de ofrecer servicios de tercera generación.
Pero,
¿qué fue lo que realmente pasó?
Al
hacer un recuento de las bases para las licitaciones podemos recordar que el
regulador estableció a los operadores un límite de 80MHz para la suma de las
tres bandas objeto de la licitación: 800 MHz, 1.7 GHz, y 1.9 GHz; además de un
límite de 70 MHz para la suma de 800 MHz y 1.9 GHz.
Finalmente,
y lo que realmente nos interesa en esta nota, fue la división de la banda de
1.7 GHz en dos bloques nacionales de 30 MHz para la licitación 21.
El
operador ganador y único postor fue Nextel, con base en las condiciones
técnicas y económicas anunciadas y aceptadas por todos los participantes desde
un inicio.
Si
como se mencionó anteriormente, entre los beneficiarios de las licitaciones se
encuentran el consumidor, el fisco, la industria, la competencia, la
productividad y la competitividad en el sector, por mencionar algunos, vale
entonces preguntar ¿qué interés particular puede ser tan importante para
cancelar estos efectos positivos sobre el bienestar social y desarrollo
nacional?
Y es
que han sido precisamente algunos operadores que han interpuesto los recursos
legales para bloquear este proceso, alegando como si fueran autoridades
fiscales una malentendida diferencia en los pagos. Eso, entre otros artilugios
para frenar el proceso.
Lo
que realmente ninguno de los operadores puede ver es que los beneficios
directos al consumidor son 11 veces mayores al beneficio obtenido por Nextel
producto de la concesión del espectro. Además, al finalizar las licitaciones 20
y 21, las empresas de telecomunicaciones interesadas en adquirir espectro
ofrecieron 11.4 veces el monto mínimo fijado por el Indaabin, derivando en mayores
beneficios ya que, al subastar espectro, el gobierno logra incrementar su
patrimonio y a la vez que pone a trabajar un recurso que, de no ser licitado,
se encuentran ociosos y sin generar beneficios para nadie.
¿Y
los efectos de la licitación 21 en la competencia?
En un
mercado que presenta elevada concentración, en el que el operador principal
concentra casi tres cuartas partes de las líneas móviles y un elevadísimo.
índice
de concentración Herfindahl (HHI) de 0.545 en el segmento, los efectos procompetencia
deben ser más que bienvenidos, urgentes.
Cambios
ex-post a los términos establecidos para la licitación 21 serían desastrosos,
por decir lo menos, lastimando la certidumbre jurídica y la gobernanza del
sector, afectando los incentivos a invertir en el país además de revertir todos
los beneficios antes descritos, castigando al consumidor con beneficios por
260,000 millones de pesos, monto seis veces mayor que la recaudación fiscal
obtenida de las licitaciones.
Ya
sabemos que el mayor beneficiario en estas licitaciones es el consumidor, a
través del importante aumento en el bienestar social que deriva en la mejora en
la productividad del sector y el aumento a la competencia.
Por
ello es inevitable cuestionarnos los motivos, incentivos e intereses de
aquellos agentes políticos y económicos, entre otros, por bloquear la mejora en
la operación del sector y, con ello, el fortalecimiento de la competencia
efectiva.
http://eleconomista.com.mx/columnas/columna-especial-empresas/2011/09/14/nuevo-beneficios-licitacion-21